14 Junio, 2012
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Mitsubishi Montero, un todoterreno de antología

Nadie imaginó que el concepto presentado en el Salón de Tokio el año 1973, derivaría en el estilo de vida que hoy representa el este todoterreno. Una larga y exitosa trayectoria en materia de calidad, confort y prestaciones, que tiene una huella indeleble, además en la historia del motorsport.

La tradición del Mitsubishi Montero no pareciera la de un auto, porque es tan sorprendente y representativa como la de cualquier persona. De ahí surge la necesidad de contar una historia de tres décadas, que hoy enmarcan a este modelo como un ícono del off road a nivel mundial y, sobre todo hoy, a la hora de celebrar su aniversario desde que salió de la línea de producción del afamado fabricante japonés.

Todo partió en la década de los 70, cuando  diversos fabricantes percibieron el interés de los consumidores por conseguir vehículos todoterreno más confortables, que sirvieran también para el transporte personal y familiar, pero sin perder las capacidades para las que fueron diseñados.

Diversas marcas en Estados Unidos y Europa comenzaron a amoldarse a esta creciente necesidad y, por supuesto, Mitsubishi Motors no fue la excepción, buscando siempre ser una solución para todo tipo de clientes. Fue así como en el Salón de Tokio de 1973 se presentaba, por primera vez, como un novedoso conceptual, que evolucionaría posteriormente a la versión II, exhibida cinco años más tarde en el mismo evento.

De la repercusión que generó el modelo entre el público y la prensa especializada, la marca japonesa obtuvo las coordenadas para que el modelo de producción masiva naciera conforme a las expectativas de un ya exigente mercado. En 1981, también durante el Salón de la capital japonesa, se estrenaba la versión final del Montero, cuyo nombre original provenía de un felino de la Patagonia, en el extremo sur de nuestro país y Argentina. Esa generación es conocida como L040.

La primera carrocería poseía tres puertas, 3,99 metros de largo y 2,35 metros de distancia entre ejes. Disponible con techo duro o de lona (con el que se podía dejar la parte trasera abierta), mostraba líneas rectas, faros circulares y parachoques de una sola pieza. En el interior el panel ya traía un instrumento que hasta la actualidad equipa el modelo: un inclinómetro, que muestra el ángulo de del vehículo en los ejes longitudinal y transversal.

Tres motores equipaban el modelo inicial. La transmisión automática era opcional y toda la línea contaba con tracción a las cuatro ruedas de uso temporal. Algunos recursos técnicos eran inéditos en un 4×4 japonés, como la dirección asistida, motor turbodiésel y suspensión delantera independiente. La trasera usaba eje rígido, al igual que los otros 4×4 de la época.

Para conquistar a usuarios familiares, que deseaban unir robustez con espacio, la marca lanzaba en febrero de 1983 una versión larga de cinco puertas, que medía 4,65 metros de largo y 2,69 entre ejes. También se presentó una versión con tercera fila de asientos, que podían ser abatidos para ganar espacio de carga o unirse a la segunda fila para formar una cama. La autonomía crecía en forma notable, puesto que tenía un estanque de90 litros.

Ya a comienzos de 1987, aparece la versión de lujo, con pintura bicolor, llantas de aluminio aro 15, terminaciones más refinadas y radio cassette. Si los adeptos al confort estaban satisfechos, faltaba atender a los que pedían desempeño. Al año después se estrenaba un motor V6 de tres litros gasolinero con inyección electrónica y 141 hp, y una mecánica de 2.500 cc turbodiésel con intercooler y 99 caballos. Esta motorización es la primera que equipa un 4×4 japonés. Así, el Montero seguía marcando las tendencias mundiales posteriores, siendo un verdadero ícono.

A finales de los 80, en el mercado mundial se habían popularizado los denominados “utilitarios deportivos”, ahora más confortables y potentes que los de la década anterior, generando así una competencia que para el Montero se convertía más bien en desafío.

Hirokazu Nakamura, quien fue designado presidente de Mitsubishi en 1989, sabía de la importancia de la categoría, e invirtió fuertemente en los modelos 4×4 de la marca. De estos esfuerzos surge, en 1992, la segunda generación del Montero, identificada en la firma como V20. Poseía líneas más redondeadas y sofisticadas, evoluciones en confort y, como antes, opciones de tres y cinco puertas con tamaños diferenciados. El menor, todavía disponible con techo duro o de lona, tenía 4,03 metros de largo y 2,42 metros de distancia entre ejes. Y el largo, 4,65 y 2,72, respectivamente.

También era nuevo el sistema de antibloqueo de los frenos (ABS), del tipo Multimode, que trabajaba con parámetros diferentes cuando la tracción estaba en modo de diferencial bloqueado.

En las vísperas del tercer milenio, el mercado de los SUV era cada vez más solicitado. Algunos fabricantes apostaban en modelos más similares a un automóvil, pero el Montero mantuvo los atributos deseados por los aficionados de los todoterreno, siendo uno de los más requeridos.

Lanzada en 1999, la tercera generación asumía definitivamente que la mayor parte de los utilitarios deportivos salían pocas veces del pavimento. Mitsubishi comenzó a adoptar recursos que favorecían en gran medida el comportamiento urbano. El diseño se volvía más suave, perdiendo un poco del aire de las generaciones anteriores.

Finalmente, durante el Salón de París en septiembre de 2006, Mitsubishi revelaba una amplia reestructuración del Montero. El diseño evolucionaba sobre el tradicional, pero además había avances notorios en materia de seguridad: control de estabilidad, frenos con distribución electrónica de presión, airbags laterales y de cortina de serie, entre otras características. Los motores se mostraban más potente, con 170 hp para el 3.2 turbodiésel, y 250 hp para el 3.8 a gasolina, que adoptaba comando de válvulas variable. Un motor V6 3.0 continuaba disponible en el mercado japonés.

Hoy, los esfuerzos generados por la marca japonesa para proporcionar a sus clientes un vehículo de excelencia, ha generado frutos. Desde su aparición, el Montero ha ganado doce ediciones del Rally Dakar, y cinco copas del Mundo de Rallies Todo Terreno, demostrando toda su potencial, rendimiento y calidad. En los Rally Dakar, logró avasalladoras victorias en los años, 1985, 1992, 1993, 1997, 1998, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007, siendo el vehículo que ha logrado más triunfos a lo largo de la historia de ese evento deportivo, el más duro del motorsport mundial.

Con todo, el Mitsubishi Montero se ha convertido en una leyenda, cuya valía queda expresada en toda su magnitud en sus 30 años de éxitos deportivos y comerciales.

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